Historias de mamas Montessori - Educación Método Montessori

Historias de mamas Montessori

Hoy en Educación Método Montessori tengo como invitada a Carlotta , una italiana afincada en Marbella, mamá de dos peques y apasionada de Montessori.
No te pierdas la entrevista que le he hecho:

¿Cómo conociste Montessori?

Siendo italiana, siempre he sabido quién era María Montessori y un poco sobre su vida, pero por desgracia (e irónicamente) el método Montessori no es muy conocido en Italia.

Así que fue solo al comienzo de mi primer embarazo, hace poco más de dos años, que empezamos a leer acerca de Montessori.

Es una anécdota divertida: mi marido Alex llegó a casa una noche con una idea, “¿Por qué no ponemos el bebé a dormir en un colchón en el suelo en lugar de tener una cuna?”. Le miré sorprendida y le dije: “¿Qué? ¿Me estás tomando el pelo? ¡Ni de broma voy a poner a mi hijo a dormir en el suelo! ¡Qué poco higiénico y práctico!”.

Él me dijo que le parecía muy natural y que había leído que era un verdadero método llamado “algo como Montessori” (“Tú tendrías que conocerlo, eres italiana!”, añadió). Despertó mi curiosidad.

Empecé a investigar y cuanto más investigaba más me quedaba fascinada, y antes de que pudiera darme cuenta, estaba leyendo libros, atendiendo seminarios y webinarios, adoptando la filosofía al 150%, y convirtiéndome en una verdadera mamá Montessori.

¿Cuáles son las razones que te hicieron elegir Montessori como una buena manera de educar a tus hijos?

Pregunta difícil. Hay un millón de razones, pero creo que todas se pueden resumir en una frase: para mí el método Montessori tiene sentido.

Te doy un ejemplo. Nosotros empezamos la dieta Paleo porque, además de toda la teoría y la ciencia detrás de ella, simplemente tenía sentido para mí que la manera de comer de nuestros antepasados—desde el comienzo del mundo hasta que fueron inventados la agricultura y los productos industriales hace sólo 10.000 años—fuera la dieta humana más natural.

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De la misma manera, cuando leí sobre el método Montessori aplicado en casa, simplemente tenía sentido. Por supuesto, me encanta la visión general de educar hacia la paz y de tratar a nuestros hijos como sus propios individuos independientes, respetándoles y ganando su confianza desde muy pequeños.

Pero en realidad son las pequeñas lecciones que me hicieron enamorar de la filosofía y querer aplicarla en la crianza de mis hijos: cuando estornudes, pon el antebrazo (no la mano) delante de la boca, así no difundes gérmenes al dar la mano a otras personas; antes de limpiar la nariz de tu hijo, pídele que se mire en el espejo para ver por qué tenemos que limpiarla; cuando un niño pequeño está utilizando un juguete, no le pidamos que lo comparta con un amigo, así va a estar más dispuestos a esperar su turno cuando alguien esté usando un juguete que él quiere; cuando un niño juega, no interrumpamos su concentración… y muchas más. Cada vez que escucho una de estas lecciones—gotitas en el oceano Montessori—una bombilla se enciende en mi cabeza y todo, simplemente, tiene sentido.

¿Tus hijos van (o van a ir) a una escuela Montessori, otro tipo de escuela, o van a ser educados en el hogar?

Mi hijo empezó a ir a una escuela Montessori en octubre, cuando tenía sólo 18 meses. Yo había empezado a sentir que lo que le podía ofrecer en casa en este periodo sensorial muy sensible de su vida no era suficiente, me parecía como si su mente necesitaba más estímulos y tenía más necesidades de las que yo pudiera ofrecer. Por lo tanto, aunque siempre pensé que iba a ponerlo en guarderías y escuelas lo más tarde posible—somos un poco anti-escuela, a menudo hemos contemplado la posibilidad de homeschooling para nuestros hijos si no encontráramos una escuela que nos guste—cuando abrieron una escuela tradicional Montessori aquí en Marbella, Casa del Mar Montessori, sentí que era la dirección correcta para nosotros. Y hasta ahora, me alegra poder decir que es así! Me siento bien dejando a Oliver allí, sabiendo que llevan adelante el duro trabajo que hacemos en casa (y mucho más!) utilizando los mismos principios y valores.

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¿Qué hace que vuestro hogar sea un hogar Montessori?

Si hablamos de muebles y decoración en general, casi todo! Siempre hemos sido muy minimalistas y aficionados a la combinación escandinava de blanco, madera clara y espacios abiertos y ordenados, por lo que de alguna manera nuestros gustos personales ya coincidían con los principales conceptos de belleza y orden que son típicos de Montessori. Cuando llegó el momento de preparar la habitación de Oliver, seguimos las indicaciones Montessori lo más posible: de hecho, me senté en el suelo en medio de su habitación y la miré desde su punto de vista, preguntándome “¿Qué me gustaría/querría hacer/ver aquí si fuera un bebé?”.

Claro, me doy cuenta de que la forma de amueblar y decorar la casa o la habitación de los niños no te convierte en Montessori, pero para mí fue un paso necesario para comenzar una transformación mucho más profunda a nivel personal.

Hoy, lo que realmente hace que nuestra casa sea Montessori somos nosotros, yo, mi marido, Oliver y nuestra relación con él (y ahora también la pequeña Emily). Al aprender—cada día más y más—a respetarlo y tratarlo como su propia persona, a confiar en él para hacer casi todo por su cuenta (más fácil decirlo que hacerlo!), en el hacer pequeños cambios en el medio ambiente que faciliten su independencia, nos embarcamos en un viaje que nos dará forma como individuos y definirá nuestra relación para siempre.

¿Algún consejo o sugerencia para aquellos que quieren introducir Montessori en su familia y no saben por dónde empezar?

¡Hazlo! Empieza, no creas que sea demasiado difícil, demasiado diferente, demasiado contra corriente. Empieza leyendo libros. Empieza a entender la filosofía, a recopilar ideas y mentalizarte poco a poco en tu propia transformación como individuo adulto. El resto vendrá solo.

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Dicho esto, sé por experiencia lo difícil y abrumador que puede ser iniciar un viaje tan largo y eterno (acabo de pasar por allí yo misma), y por eso a veces empezar por los detalles prácticos—como crear un espacio pequeño para tu bebé con una alfombra en el suelo, un espejo y sus móviles Montessori hechos por ti—puede hacernos sentir menos agobiados. Creo que tener pocas indicaciones, claras y prácticas puede ser de gran ayuda al principio.

Gracias por quedarte hasta el final!

 

 

Fuente: Montessori en casa

www.montessoriencasa.es/montessori-stories-carlotta-cerri-la-tela-di-carlotta/




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